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viernes, 16 de marzo de 2018

La ‘tragedia silenciosa’ que se está cargando la salud mental de nuestros niños

La ‘tragedia silenciosa’ que se está cargando la salud mental de nuestros niños

La salud mental de los niños está empeorando y los padres tenemos la culpa. Es una de las conclusiones del último texto viral de una terapeuta ocupacional.


Parece que es cierto. La vida está cambiando y los niños cada vez experimentan más problemas mentales. La terapeuta ocupacional con amplia experiencia en la infancia Victoria Prooday, ha escrito un post en su página web que se ha hecho viral en nuestro país después de que Sandra Ramírez, la autora de la página de Facebok “Sin Gritos ni castigos” lo tradujese y lo compartiese en la misma.



El post pretende dejar claro que, efectivamente, “existe una tragedia silenciosa” que se está cargando la salud emocional y mental de nuestros pequeños y de la cual somos responsables los padres. Para corroborar este pensamiento acude a las cifras que numerosos estudios han publicado en los últimos años:
1 de cada 5 niños tiene problemas mentales
- Se ha notado un 43% de aumento en el TDAH
- Se ha notado un 37% de aumento en la depresión adolescente
- Se ha notado un 200% de aumento en la tasa de suicidio en niños de 10 a 14 años


Como causa del incremento de todas estas cifras, la terapeuta lo tiene claro: los grandes culpables de todo somos los padres y nuestro comportamiento con los niños. Tal y como ella misma comenta, “los niños de hoy en día están sobre-estimulados, sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana”. Entre estos fundamentos, Victoria Prooday nombra “unos padres emocionalmente disponibles, límites claramente definidos, responsabilidades o una nutrición y sueño equilibrados”.

En su lugar encontramos “padres distraídos digitalmente, padres permisivos que dejan que los niños ‘gobiernen el mundo’ y sean quienes pongan las reglas, un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo o un sueño inadecuado y nutrición desequilibrada”. En definitiva, la educación que estamos dando a nuestros pequeños no es la más sana para su desarrollo mental y emocional. Ante esto y según la terapeuta, todavía hay algo que podemos hacer.

¿Qué podemos hacer para criar individuos felices y saludables?

Tal y como afirma Victoria Prooday, estas son las recomendaciones más efectivas tras las cuales, siempre notaremos alguna mejora:

- Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.

- Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir "no" a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.

- Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.

- Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves / insectos

- Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.

- Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego.

- Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad(doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.)

- Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar.

- Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida,

- No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar.

- Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación.

- Proporcione oportunidades para el "aburrimiento", ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.

- No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.

- Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: "aburrimiento"

- Ayúdeles a crear un "frasco del aburrimiento" con ideas de actividades para cuando están aburridos.

- Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales:

- Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.

- Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.

- Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.

- Conéctese emocionalmente - sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.

jueves, 22 de febrero de 2018

10 consejos para que los niños aprendan a respetar a los padres



Hoy en día hemos situado al niño en el centro de todas las atenciones y, equivocadamente, muchos padres buscan únicamente complacer a sus hijos, evitándoles cualquier conflicto, problema o frustración. Parece que ya no seamos capaces de contradecirles, enfrentarles o negarles cualquier cosa que nos pidan, criando de este modo niños más egoístas, demandantes, impulsivos e incluso agresivos.

Los niños no respetan a sus padres porque no están aprendiendo a hacerlo ya que viven creyéndose el centro del mundo. Por lo que se hace necesario parar, reflexionar y enseñarles cómo hacerlo. Esta reflexión previa es necesaria para ver en qué nos estamos equivocando y cómo aplicar los siguientes consejos para que los niños aprendan a respetar a sus padres.

10 consejos para que los niños aprendan a respetar a los padres


Si los padres queremos que nuestros hijos nos respeten nosotros debemos ser los primeros en dar ejemplo. Debemos ser respetuosos con nuestros hijos pero no solo con ellos. Los niños aprenden fundamentalmente por imitación por lo que deben poder observar cómo tenemos interacciones respetuosas con aquellas personas con las que nos encontramos diariamente: amigos, conocidos, vecinos, maestros, profesores, jefes, empleados … Pero también debemos explicar qué significa el respeto y por qué es importante. Para ello debemos:

1. Ofrecer el mejor ejemplo de respeto entre nosotros, los padres. Cuando los hijos viven en un entorno respetuoso y tranquilo es más probable que ellos lo sean también. Los hogares donde las faltas de respeto entre los progenitores son constantes y sistemáticas generan el clima propicio para que germine la semilla la intolerancia y la agresividad en nuestros hijos. 

2. Escuchar sin interrumpir sus opiniones, ellos y sus problemas son igual de importantes que los nuestros, aprendamos a escucharles.

3. Ser sinceros en nuestros mensajes, no mentirles, defraudarles ni engañarles. No hay nada que mine más el respeto y la confianza hacia una persona que sus mentiras y engaños continuados.

4. Ser amables con ellos, enseñándoles el valor de las palabras: por favor, gracias, lo siento. Pedir perdón en caso que nos equivoquemos y agradecerles su esfuerzo al ayudarnos.

5. Evitar darles todo cuanto piden en el momento que lo piden, de este modo conseguiremos evitar convertirnos en 'padres cajeros automáticos' o cumplidores de sus deseos. Y aunque todos queremos hijos felices, los padres debemos cumplir el rol que nos toca y saber decir que no en los momentos que es necesario, sin miedo ni temor a sus reacciones ante las frustraciones.

6. Hablarles sin gritar, los gritos no nos dan más autoridad ni credibilidad ni infunden respeto. Los gritos y las malas formas fomentan el miedo y alejan a nuestros hijos de nosotros. Los gritos son el alimento perfecto para la desobediencia y la desconsideración.

7. Corregirles de un modo positivo cuando nos contradicen. Cuando un niño nos replica o contradice hacer saber que su modo de contestarnos no es correcto. Debemos enseñar que existen otros modos de decir lo mismo sin ser agresivo, contestón o mandón. Al inicio le pondremos tantos ejemplos que sean necesarios.

8. Establecer normas o reglas de convivencia claras. Las normas o las reglas de casa ayudan a los miembros de la familia a mantener una buena convivencia. Nos ayudan a respetarnos mutuamente y facilitan la armonía familiar, como por ejemplo no interrumpir cuando mamá o papá hablan por teléfono o pedir las cosas por favor.

9. Ser coherentes y consistentes en nuestros actos para que nuestros hijos sepan que aquello que está mal lo está no solo porque tenemos un mal día si no porque es algo que no es correcto bajo ninguna circunstancia. Si una de las normas es 'no se salta en el sofá' no dejaremos que lo haga en casa de los abuelos, en un hotel o porque tenemos visita y no queremos montar una escena.

10. Poner límites a sus salidas de tono. Bajo ninguna circunstancia debemos permitir que nuestros hijos nos insulten aun cuando creamos que son demasiado pequeños para entender lo que dicen. Ante cualquier insulto o falta de respeto debemos ser firmes y claros, explicándoles que ese tipo de trato no se admite en nuestra familia.

En definitiva, se trata de ganarse el respeto sin imponerlo, tener autoridad sin caer en el autoritarismo y educar niños con valores tan importantes como la tolerancia, el respeto o la amabilidad.